Alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible: la necesidad de instrumentos técnicos

Este blog es parte de una serie organizada en conjunto con la decimonovena conferencia de desarrollo global.

¿Cómo debería medirse y monitorizarse el progreso en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible? Esta columna – una entrada del concurso de jóvenes internacional de blogs GDN 2019– plantea inquietudes respecto a la falta de instrumentos técnicos y presenta una opción para abordar este reto.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han motivado una reaparición del interés de generar investigación en la materia. Análisis recientes muestran que antes de 2010 existían menos de 100 artículos sobre cuestiones relacionadas con el desarrollo sostenible: esta cifra se incrementó a más de 500 artículos en 2016.

No sólo sorprende este aumento, sino también el hecho de que la investigación sobre desarrollo sostenible abarque una amplia variedad de temas y que aquélla sea llevada a cabo por académicos procedentes de disciplinas variadas. Un mapa temático que representa grupos de cuestiones estudiadas por académicos indica que la mayoría de la investigación producida se centra en dos áreas principales: salud y asistencia sanitaria; y, medio ambiente, agricultura y ciencia de la sostenibilidad.

Pero como firme defensora de la interdependencia entre investigación y formulación de políticas, mi opinión es que aún queda mucho por hacer:

  • Primero, el sólido conocimiento generado por la investigación resulta sin duda alguna de utilidad, facilitando la comprensión que determina la toma de decisiones, acciones y resultados.
  • Segundo, la investigación puede ayudar a explicar la realidad cotidiana, afectando al bienestar de las personas e impulsando el debate sobre asuntos cruciales.
  • Tercero, nuestro mundo es dinámico y cambia a ritmo acelerado, lo que lleva a que monitorizar los ODS a lo largo del tiempo, entre países y dentro de ellos resulte un reto importante.

Definir los ODS de forma detallada resulta en sí misma una tarea complicada, requiriendo una consulta en profundidad y una perspectiva general de las fortalezas y debilidades de una variedad de cuestiones entre los países. De acuerdo con un informe reciente de Naciones Unidas sobre el progreso en materia de ODS, un aspecto central en el avance de la investigación sobre desarrollo sostenible se encuentra ligado a factores que pueden ser conceptuales y/o técnicos. Mientras se ha logrado un avance general hacia la consecución de los objetivos a escala global y aunque se dispone de datos agregados oportunos, disponer de conocimientos técnicos precisos que permitan medir y monitorizar el progreso sigue constituyendo un gran desafío.

En realidad, si el objetivo último es alcanzar los ODS a escala global, es fundamental disponer de capacidad para medir el progreso y fijar metas. Entre tanto, no se trata de aplicar un método de enfoque único para todos, por lo que resulta de máxima importancia tener en cuenta la heterogeneidad existente no sólo entre los países, sino también entre ellos.

Además, es crucial identificar las fortalezas y debilidades de los países y trabajar sobre ellos para seguir avanzando. Por supuesto, la disponibilidad de datos brutos es un excelente punto de partida, pero el verdadero desafío es manejarlos correctamente, resultando el modo más efectivo de alcanzar soluciones y resultados de las políticas que marquen diferencias reales entre los distintos países. En consecuencia, estas cuestiones resultan de vital importancia con respecto a la necesidad de desarrollar instrumentos técnicos adecuados que permitan reducir la brecha de desigualdad, conseguir una vida más próspera y sostenible o, eliminar daños ambientales.

Un estudio reciente se destaca como un buen ejemplo de investigación que podría abordar el desafío técnico y, por consiguiente, lograr un impacto sobre el desarrollo sostenible. Los investigadores presentan un modo más holístico de evaluar unidades económicas (como países) que propuestas previas existentes, incluyendo una variedad de preferencias en este proceso.

La cuestión clave en dicha evaluación es el conjunto de preferencias – relevancia – de acuerdo con las unidades que son evaluadas. Y, sin embargo, la elección de dichas preferencias aúna el acto natural de expresar preferencias en actos sociales, donde aquéllas podrían considerar decisores políticos, expertos o incluso ciudadanos a quienes se dirigen las políticas.

Este enfoque toma en consideración una multiplicidad de preferencias declaradas y evalúa las unidades de interés, teniendo en cuenta la distribución de su evaluación a través de la media aritmética (μ, muestra la evaluación típica) y la desviación estándar (σ, muestra dispersión alrededor de la evaluación típica) para cada unidad. La primera podría entenderse como una medida de evaluación, mientras que la última podría observarse como una medida de desigualdad.

En resumidas cuentas, teniendo en cuenta una serie de criterios socioeconómicos, un país podría funcionar de forma suficientemente adecuada para alcanzar una gran puntuación global, pero también para que la anterior sea equilibrada y no satisfaga únicamente a una pequeña parte de sus ciudadanos.

Para llegar a una evaluación global, un nivel óptimo de medida (uno que sea más beneficioso para todas las unidades) entre estas dos medidas se calcula a través de una aproximación simple de beneficio de la duda en un plano bidimensional formado por μ y σ. Desde la perspectiva de la formulación de políticas, los autores argumentan que mediante un análisis multicriterio, es posible:

  • Obtener información sobre eficiencia global (en el sentido de que el desempeño de un país resulta satisfactorio – elevado μ – y para todos los miembros de la comunidad que participan en la evaluación –bajo σ).
  • Lograr resultados, para cada país, los puntos de referencia más cercanos o las agrupaciones de países con desempeño similar para compararlos y encontrar métodos de mejora.
  • Observar cómo varían los resultados de un país a lo largo del tiempo y analizar qué parte de esto está relacionada con la transformación tecnológica general y el verdadero esfuerzo del país alcanzar a este respecto el éxito.

Los autores proporcionan un ejemplo utilizando datos del Informe Mundial de la Felicidad, que clasifica países de acuerdo al nivel de felicidad de sus ciudadanos basándose en sus resultados más que – de otro modo subjetivo – en la opinión pública respecto a su felicidad. Este ejercicio demuestra el valor práctico de la metodología propuesta. Por esta razón, esta aplicación podría ser extendida a otras áreas de los ODS y, así, beneficiosa de varias maneras:

  • Para monitorizar y alcanzar objetivos: por ejemplo, para hacer un seguimiento de la evolución y el progreso hacia la acción climática (Objetivo 13), la igualdad de género (Objetivo 5) y la erradicación de la pobreza (Objetivo 1).
  • Para identificar áreas de debilidad dentro y entre los países: por ejemplo, ¿cómo actúa el país x en comparación con el país y en lo que se refiere a la energía renovable (Objetivo 7)? ¿En qué aspectos difieren estos países? Y, ¿cómo puede el país x aproximarse a la actuación del país y?
  • Elaborar políticas y planes de acción para abordar deficiencias a nivel horizontal (entre gobiernos) y verticalmente (a nivel nacional, regional y subregional): una vez identificadas las debilidades del país x, los gobiernos serán capaces de centrarse de forma eficiente en la mejora de aquellas áreas y de trabajar hacia la consecución de un objetivo específico cuantificable. Esto también ayudaría a financiar planes para la implementación de objetivos, en el sentido de que los gobiernos serán capaces de gastar su presupuesto de acuerdo con sus necesidades reales y centrarse particularmente en grupos desfavorecidos y en los más vulnerables.

En un plano más general, la investigación sobre desarrollo sostenible ha logrado avances, al menos desde el lanzamiento de los ODS. Sin embargo, existen muchos aspectos – así como los que aparecerán en el futuro – que deben abordarse. Un gran inconveniente subrayado por Naciones Unidas es la falta de instrumentos técnicos para monitorizar el progreso e identificar insuficiencias en los ODS. Los trabajos de investigación de la naturaleza descrita anteriormente demuestran la importante contribución que las ciencias sociales pueden hacer a la investigación sobre desarrollo. La investigación es fundamental para dar un paso más en el objetivo de hacer realidad los ODS.

 

Autora:

Panagiota Papadimitri es Profesora Titular de Contabilidad y Gestión Financiera en la Universidad de Portsmouth, Reino Unido. Sus intereses de investigación giran en torno al área general de las Finanzas Corporativas y la Gobernanza, centrándose particularmente en el análisis de asuntos interdisciplinares como los referidos a las instituciones formales e informales y, ética y sostenibilidad. 

 

El concurso internacional de jóvenes se organizó en colaboración y con el apoyo de la Alianza de Bonn para la Investigación de la Sostenibilidad y el Stiftung Internationale Begegnung der Sparkasse en Bonn.