• 25 May 20
  • Posted by Chakrabarti, Saumya , Datta, Pratip Kumar , Kundu, Anirban , Sadhu, Kasturi
  • Eficacia de la ayuda

India y la crisis del Covid-19: las necesarias medidas radicales

India enfrenta una situación de emergencia sin precedentes como resultado de la pandemia y el confinamiento. Esta columna reclama la adopción de medidas radicales para recuperar la economía al corto, medio y largo plazo. El gobierno debe acometer un esfuerzo institucional masivo e inyectar una gran cantidad de dinero para revitalizar la economía desde la base.

India, la mayor democracia del mundo, está confinada – forzosamente – y atrapada actualmente entre el Escila de la pandemia y el Caribdis de la catástrofe económica. Mientras el fantasma del Covid-19 se cierne sobre el mundo entero, la oscuridad del confinamiento ha descendido sobre la impresionantemente numerosa y desfavorecida población de la India dedicada a la pequeña producción agraria y a múltiples actividades informales no agrícolas.

En estas circunstancias, India debe pensar en grande para preservar la vida durante esta situación de emergencia sin precedentes y para recuperar la economía en un mundo post Covid-19. El alcance masivo y la naturaleza profundamente desigual del inminente desastre económico nos debería obligar a alejarnos de discursos políticos populares de crecimiento capitalista basados en la impersonalidad, un sistema de mercado autónomo y en uno especialmente más intenso el uso de la mano de obra, de cara a la recuperación económica post confinamiento.

Dichas estrategias pueden ser muy insuficientes y profundamente excluyentes. Incluso pueden ser sumamente abusivas y poco éticas para gran parte de la mano de obra contratada informalmente y desfavorecida.

Hechos

Veamos la magnitud y la intensidad de la precariedad que sufren el sector informal de la India, los pequeños empleados agrarios y los agricultores.

El Cuadro 1, que expone la distribución sectorial de la mano de obra, muestra que el sector informal no agrícola (incluso excluyendo el vasto sector informal de la construcción) y especialmente la agricultura, son abrumadoramente extensos.

El Cuadro 2, presenta la productividad laboral parcial, un indicador del promedio de ingresos por trabajo. Los niveles de productividad de los sectores de la manufactura formal y los servicios son muy elevados en comparación tanto con los del sector de la agricultura como con los que residen en la informalidad. Estas diferencias absolutas se han venido ampliando a lo largo del tiempo, llevando a una precariedad cada vez más profunda.

Cuadro1. Porcentajes de la distribución sectorial de la mano de obra en la India

Año

Sector informal no agrario

Agricultura

Sector formal de la manufactura

Otros sectores

1999–2000

19.02%

61.01%

2.03%

17.88%

2010–11

21.96%

51.93%

2.71%

22.27%

Fuente: Calculado a partir de informes de NSSO y ASI (Gobierno de India) y la base de datos del Banco de Reserva de la India.

Nota: Otros sectores incluyen principalmente servicios formales y de la construcción formal e informal.

Cuadro 2. Productividad laboral parcial (anual) de diferentes sectores en la India (en rupias a precios de 1993­­–94)

Año

Sector informal no agrario

Agricultura

Sector formal de la manufactura

Otros

sectores

1999–2000

14,137

10,463

165,871

57,668

2010–11

18,051

14,858

299,593

100,462

Fuente: Como Cuadro 1

El confinamiento en todo el territorio nacional no ha hecho más que empeorar la difícil situación de los millones de personas que se encuentran en estas categorías con riesgo grave e inminente de destrucción masiva de puestos de trabajo.

Qué debe hacerse

Para contener el desastre inminente, tenemos que adoptar algunas medidas verdaderamente radicales, no sólo a corto y mediano plazo, sino también en el largo.

A corto plazo: salvar vidas

Millones de empleos ya se han perdido. Los ingresos se han detenido y las líneas de suministro se están quebrando – especialmente para productores informales y proveedores de servicios, trabajadores de la economía informal en los sectores formales e informales y pequeños y marginales agricultores junto con sus jornaleros.

Todas estas personas necesitan con urgencia alimentos y otros artículos de primera necesidad – y estos han de entregarse (a través del sistema público de distribución-SPD y/o consejos del pueblo rurales y barrios municipales urbanos) a sus puertas.

Un importante mecanismo complementario podría ser el suministro a escala nacional de un “almuerzo”. De este modo, podría universalizarse una “cocina de masas” (estrictamente higienizada) aplicada sólo parcialmente y, para ello, podría utilizarse la extensa red del sistema escolar (que ya cuenta con experiencia en el reparto de almuerzos). Estas instituciones y mecanismos existentes deberían reforzarse y las enormes existencias de reservas deberían ser utilizadas con el gobierno en estos momentos de extrema necesidad, en lugar de (de forma más irónica) usarse para desinfectantes y la producción de biocombustibles.

La temporada de cosecha ya ha llegado y se debería formular inmediatamente un suministro adecuado (vía canales públicos y privados existentes) y una estrategia de distribución (vía SPD, red de almuerzos, consejos del pueblo y barrios) para salvar a los agricultores de una pérdida de ingresos, a la multitud de trabajadores agrarios del desempleo y a millones de empleados pobres no agrarios de sufrir hambrunas.

Y lo que es más importante, incluso si estos procesos se financian emitiendo moneda nueva (y no mediante la redistribución vía mecanismo de subvención fiscal), es que no tendrán efectos inflacionistas. Más bien, sorprendentemente, podría provocar un crecimiento económico general:

  • Primero, si el excedente de las existencias de reserva se distribuye libremente, el coste del almacenamiento innecesario se reduce para el gobierno y, posteriormente, esta cantidad de dinero ahorrada podría ser utilizada para financiar diferentes medidas que promuevan el crecimiento y el desarrollo.
  • Segundo, si el proceso de aprovisionamiento se financia mediante la creación de nueva moneda, aunque se inyecte poder adquisitivo adicional, no se produce inflación de los precios de los alimentos debido a la presencia de excedentes alimentarios en el sistema.
  • Además, este excedente monetario estimula una demanda agregada de productos no agrícolas, reactivando la economía bloqueada (formal y, especialmente, la informal) a lo largo del tiempo.

A mediano plazo: salvaguardar los medios de subsistencia

A medida que la economía sale del confinamiento, antes o después, la demanda necesita reforzarse y se ha de abastecer de suministro.

Una transferencia de efectivo universal e incondicional, financiada mediante la emisión de nueva moneda y/o utilizando saldos inactivos parece apropiada, prestando especial atención a los pequeños productores y consumidores agrarios y no agrarios. Esta transferencia de efectivo podría hacerse efectiva a través de bancos, oficinas de correos, distritos urbanos, consejos de pueblos rurales, comisarías y redes de escuelas.

A diferencia de las transferencias de efectivo a trabajadores industriales, que son fundamentalmente consumidores y, a grandes empresarios, que son principalmente productores, las inyecciones de efectivo a los pequeños agentes agrícolas y no agrícolas (especialmente a la inmensa mayoría de trabajadores autónomos) impulsarán tanto el consumo como la producción. Si la demanda es inducida y la línea de suministro facilitada, la economía avanzará posteriormente por una trayectoria de equilibrio dinámico.

Nuestra investigación demuestra que este impulso simultáneo tanto de la demanda como del suministro a través de las transferencias de efectivo a los pobres (incluso mediante la creación de nueva moneda) ni es inflacionista, ni tampoco afecta negativamente al potencial de crecimiento de la economía – motivado principalmente por las grandes corporaciones:

  • Primero, la nueva moneda inyectada en la economía incrementará el poder adquisitivo de gran parte de la población y, así, estimulará una demanda agregada efectiva.
  • Segundo, si junto al impulso por el lado de la demanda pueden relajarse drásticamente las rigideces de la oferta a través de programas bien diseñados y eficazmente monitorizados, se podría garantizar un proceso de crecimiento global no inflacionista.

A largo plazo: el mejor de los tiempos

Puesto que la población de pequeños agricultores y, especialmente la mano de obra no agraria, enfrentan la amenaza de la desintegración, su rehabilitación integral debería ser un objetivo político prioritario.

La situación exige nuevas creaciones de agrupaciones empresariales para productos específicos y apoyo sistemático para los millones de pequeñas unidades informales rurales y urbanas  ya implicadas actualmente. Dichas agrupaciones también podrían recibir un impulso adicional mediante el establecimiento de vínculos con la economía moderna.

A este respecto, el gobierno debería desempeñar un papel destacado como facilitador, proporcionando una variedad de formas de apoyo (como la elaboración de mapas de zonas, la formación de capacidades de los indígenas, el desarrollo de infraestructura física y social, innovación tecnológica, la creación y desarrollo de marca y la integración del mercado) y, organizando el vínculo entre las agrupaciones empresariales y la larga cadena de valor.

La intervención gubernamental, especialmente mediante la provisión de derechos de uso de suelo (para el espacio de trabajo) y otros derechos de uso de recursos complementarios (como el derecho de utilización de infraestructuras comunes, agua y energía) podría facilitarle a las pequeñas unidades la entrega de sus productos y la prestación de servicios desde una plataforma. Esto permitiría no sólo fortalecer vínculos, sino también crear procesos dinámicos, desarrollar posibles sinergias compartiendo recursos tangibles e intangibles, acceder a mercados más amplios y, de ese modo, estimular la competitividad. Este es el momento perfecto para dicho cambio.

Por último, este importante programa de rehabilitación no debería sólo impulsar las microunidades, sino también crear un sólido proceso macroeconómico multiplicador mediante un gran desarrollo de infraestructura por una parte y, por otra, una amplia generación de ingresos.

Conclusión

El gobierno de la India debe acometer un esfuerzo institutional masivo e inyectar una enorme cantidad de dinero para revitalizar la economía desde la base, puesto que con un ‘fracaso generalizado en la preservación de derechos‘, el mercado falla rotundamente en la generación de crecimiento realmente inclusivo. Por el contrario, esperar al mercado podría llevar tanto a un desastre económico como a un Armagedón político.

Desafortunadamente, somos testigos de desembolsos en conceptos de ayuda alimentaria, productos de primera necesidad y efectivo – sólo parcialmente orientado – muy insuficientes, poco sistemáticos y, especialmente inoportunos.

El apoyo al enorme sector informal no agrícola también es sumamente escaso: el gobierno ha anunciado a bombo y platillo 40 billones de dólares en préstamos sin garantías para unos cinco millones de empresas micro, pequeñas y medianas. Pero, según los datos del propio gobierno, en 2015-2016 el tamaño estimado del sector informal (excluyendo el voluminoso sector informal de la construcción) era inmensamente mayor: más de 63 millones de empresas. Obviamente, el nivel de exclusión es muy elevado debido a una acusada falta de acceso a préstamos para millones de unidades muy pequeñas que no están registradas.

Es muy posible que pueda surgir un problema similar de exclusión masiva y explotación de recursos de los agricultores pobres, dado que la política post coronavirus propuesta impulsa el desarrollo de infraestructuras que requieren mucha inversión de capital.

Por tanto, abogamos por el acceso universal a los alimentos y transferencias de efectivo a corto y mediano plazo y, por un desarrollo integral basado en agrupaciones empresariales a largo plazo para los sectores informales agrarios y no agrarios– no sólo ayudas relativas al suministro en un entorno de muy grave incertidumbre respecto a la demanda.

 

Autores:

Saumya Chakrabarti, es profesor de economía en Visva-Bharati (Universidad) India; y ha ocupado puestos de visita en las universidades Presidencia, Calcuta y Brown.

Pratip Kumar Datta, enseña Economía y Matemáticas en Rajatpur I. N. Vidyapith, Bolpur, India. Además de enseñar, se dedica a la investigación orientada a la teoría y la política.

Anirban Kundu, es Profesor Asistente en la Presidencia de la Universidad de Bangalore, India. Tiene un doctorado en economía en el área de economía informal / trabajo en India y sus interrelaciones con el resto de la economía.

Kasturi Sadhu es investigadora asociada en el Syndicate Bank Entrepreneurship Research and Training Center (SBERTC), Indian Institute of Technology, Kanpur, India. Tiene un doctorado en economía del desarrollo de la Universidad Visva-Bharati.