Mejorar el acceso a la financiación para los empresarios con restricciones de efectivo en África

El acceso a la financiación sigue siendo uno de los principales obstáculos que enfrentan las pequeñas empresas africanas. Con préstamos insuficientes de capital circulante, estas empresas no tienen capacidad de invertir y crecer, frenando el incremento de la renta disponible y reduciendo la actividad económica en sus comunidades. Pero ¿pueden los empresarios con restricciones de efectivo obtener más rentabilidad si se les da acceso a préstamos adicionales con la misma entidad crediticia? Esta columna argumenta que, si bien la disponibilidad general de financiación convencional para empresas sigue siendo crítica, cabe razonablemente esperar una muy necesaria expansión de las microempresas y las pequeñas empresas comerciales cuando los programas de microcrédito a largo plazo se ejecutan adecuadamente.

En los últimos años, el debate internacional sobre el desarrollo se ha ampliado para incluir un mayor abanico de actores, incluido el reconocimiento de que las microempresas y las pequeñas empresas (MPEs) constituyen el núcleo del desarrollo sostenible, tanto en África como en otros lugares.

Las MPEs son la espina dorsal de las economías africanas, representando más del 90% de sus empresas, y estas personas y pequeñas organizaciones desempeñan un papel fundamental en el empleo por cuenta propia, la seguridad alimentaria y la cohesión comunitaria. Pero su trayectoria no ha estado a la altura de las palabras. Mientras que la cantidad total de préstamos a empresas africanas aumentaba en los años anteriores a la pandemia, esta forma de inversión se mantuvo baja y desfavorable para las MPEs. Hoy en día, en los mercados emergentes y en desarrollo, se estima que la brecha crediticia para las MPEs sea de la asombrosa cifra de 5 billones $ – con más de la mitad de las MPEs del África subsahariana informando tener restricciones de efectivo.

Un desafío central reside en que estas empresas son ajenas a la inclinación al riesgo de la mayoría de las instituciones financieras locales. Es más, casi todas las instituciones de microfinanciación, especialmente las más pequeñas (Niveles II y III) que sirven a este sector, suelen disponer de escasos recursos. A diferencia de las grandes instituciones financieras que requieren alguna forma de garantía a cambio de créditos y capital antes de conceder préstamos de capital circulante, las instituciones de microfinanciación se basan en cuestiones tales como la evaluación de los sistemas de préstamos colectivos y del riesgo crediticio basado en la tipología para extender los microcréditos a prestatarios con bajos ingresos y escaso o ningún historial crediticio.

Si bien estos últimos enfoques posibilitan este tipo de préstamos, los créditos no están exentos de riesgos. Los préstamos colectivos, por ejemplo, dependen de un predominio de nuevos créditos, que son de alto ínterés y generalmente a corto plazo – una combinación que puede plantear un grave riesgo para la salud financiera de estas pequeñas empresas. Y, si una parte incumple, todos en el grupo pagan el precio.

En un estudio reciente sobre préstamos sucesivos en contextos de créditos colectivos en Côte d'Ivoire, analizamos el efecto acumulativo en la rentabilidad de las MPEs, donde se habían completado de dos a cuatro ciclos adicionales de préstamos. La evidencia obtenida de nuestra muestra de clientes en la Primera Agencia de Microfinanciación (PAMF-CI), que comenzó con un ciclo de préstamos entre 2013 y 2018, revela que el prestatario microempresario medio podría casi duplicar sus ingresos e incrementar los beneficios en casi una tercera parte para cada ciclo de préstamo posterior. Más de nueve de cada diez de estos prestatarios habían sido previamente excluidos del mercado crediticio.

Un análisis más detallado pone de manifiesto que, entre la muestra de clientes encuestados, el impacto positivo de los préstamos en la rentabilidad se debió principalmente al aumento de los ingresos de los clientes varones, que tenían acceso a mayores préstamos y operaban en sectores de rendimiento más elevado. El nivel educativo también influyó en la rentabilidad, ya que los empresarios educados lograron resultados más altos que sus colegas menos formados. Finalmente, un estrecho seguimiento y la prestación de asistencia técnica – especialmente para los prestatarios mayores y analfabetos – resultaron ser esenciales.

Los resultados también muestran que, si bien el incremento de los beneficios de las microempresas y la reducción de la pobreza que promete el sector del microcrédito se han visto obstaculizados por una serie de resultados de la evaluación del impacto, no se ha descartado su potencial repercusión positiva en la generación de ingresos para los microempresarios y la reducción de la pobreza.

Nuestra investigación presenta limitaciones y no proporciona todas las respuestas, pero los resultados sugieren que en los contextos apropiados y con la correcta implementación, los planes de microcrédito tienen el potencial de generar ingresos adicionales. Se puede observar un círculo virtuoso en el que nuevos préstamos a microempresarios con restricciones de efectivo en comunidades con escasos recursos financieros permiten a los propietarios de microempresas elaborar planes significativos y construir sus negocios. A su vez, un aumento de los servicios no financieros puede desarrollar habilidades y generar conciencia, dejando margen para mejores resultados financieros e impacto en el desarrollo. A medida que crecen la confianza y los beneficios, los microempresarios con restricciones de efectivo previas pueden obtener préstamos en mejores términos y condiciones, lo que a su vez estimula una mayor expansión empresarial.

 

¿Qué puede hacerse en un mundo pos-Covid-19?

La pandemia ha ejercido una enorme presión sobre los recursos y debilitado la capacidad de recuperación tanto de las MPEs como de las IMFs – con perturbaciones en la demanda y la oferta que podrían empujar a millones de empresarios de bajos ingresos a la pobreza. Los posibles enfoques a través de los cuales los actores del desarrollo podrían relanzar el crecimiento de microempresas podrían adoptar las siguientes formas:

Servicios financieros innovadores. La capacidad financiera de las instituciones de microfinanciación se verá sin duda afectada debido a las pérdidas derivadas del levantamiento de la moratoria por pandemia sobre los reembolsos de los préstamos, pero de la misma manera, a medida que las microempresas intentan recuperarse, el acceso a los préstamos de capital circulante será decisivo.

Una de las mejores formas de contribuir a reducir la vulnerabilidad a las tensiones económicas pos- Covid-19 es ofrecer a los clientes maduros opciones de financiación más inclusivas, más allá de los préstamos tradicionales y los planes de ahorro. Por ejemplo, los productos que atienden a diferentes subsectores económicos pueden centrarse más en cómo se diseñan para mitigar las perturbaciones y fomentar la generación de activos, algo que apenas ocurre en la actualidad. Las opciones incluyen, pero no se limitan a, préstamos de emergencia, arrendamiento financiero, préstamos para viviendas, factoraje y una amplia gama de productos de seguros.

‘Reducir el riesgo’ de las mujeres microempresarias y hacer más equitativo el acceso a la financiación. A pesar del reciente aumento de las empresas dirigidas por mujeres que acceden a la financiación, es necesario hacer más para poner un mayor capital empresarial en manos de las mujeres y mitigar los riesgos del emprendimiento para ellas. Por ejemplo, nuestros resultados muestran que las microempresas propiedad de mujeres tienden a concentrarse en sectores menos rentables. Debería contemplarse la posibilidad de empoderar a las mujeres para que seleccionen actividades que generen un mayor rendimiento y enseñarles conocimientos financieros básicos y/o formación centrada en el sector.

Más importante quizás aún es que apoyar la recuperación de las MPEs lideradas por mujeres, al tiempo que acelera la igualdad de género, también garantizará un acceso más equitativo a las medidas empresariales relacionadas con la recuperación ante el Covid-19, como la moratoria de tipos de interés y las exenciones.

Servicios no financieros. Nuestros resultados cualitativos indican la importancia fundamental, en particular para microempresarios analfabetos y del sector informal, tanto de la asistencia técnica como de servicios complementarios. Por ejemplo, es crucial que los microempresarios marginados y los minoristas informales reciban apoyo para hacer el mejor uso posible de la tecnología en sus negocios, a fin de propiciar una interacción eficaz con las instituciones de microfinanciación y sus cadenas de suministro, que están cada vez más digitalizadas.

No puede subestimarse la necesidad de investigación actualizada sobre los efectos de nuevos préstamos en las MPEs con escasos recursos en los países del África subsahariana. Sin duda, estos esfuerzos de investigación deberían acompañarse de una atención especial a la medición del impacto de las oportunidades digitales inducidas por el Covid-19 en dichos préstamos y las barreras que enfrentan las empresas propiedad de mujeres.

 

Autora:

Gloria Uwingabiye es investigadora del BEI/RGD en Finanzas Aplicadas al Desarrollo (especialista en impacto).

 

Este artículo es parte de una serie desarrollada en conjunto con el Programa BEI-GDN en Financiamiento para el Desarrollo Aplicado. Nina Fenton, economista senior del Banco Europeo de Inversiones, se unió a nuestro panel de revisión para esta serie.