• 27 Apr 20
  • Posted by Klein, Matthew , Barham, Brad
  • Salud

Reforzar las iniciativas de salud pública promoviendo la igualdad de género

Un conjunto cada vez mayor de pruebas científicas indica que la legislación y los programas gubernamentales dirigidos a promover la igualdad de género pueden ser instrumentos eficaces para mejorar la salud pública. Esta columna destaca algunas de las principales conclusiones de los estudios y lo que podrían llegar a implicar en el contexto de la elaboración de políticas para hacer frente a la crisis del Covid-19.

Las políticas efectivas para reducir la carga de enfermedades infecciosas son esenciales para las personas en todo el mundo. El creciente conjunto de evidencias que están presentando los economistas lleva a introducir una gran variedad de políticas en este análisis, incluyendo aquellas que promueven la igualdad de género en marcos jurídicos, sentencias judiciales, programas sociales, costumbres y el mercado laboral.

Debido a que la desigualdad de género dentro del hogar refleja la desigualdad en los mercados e instituciones sociales, los cambios fuera del hogar pueden incrementar el poder de negociación de las mujeres en la familia. Cuando las madres y los padres se encuentran en condiciones de decisión más igualitarias respecto a la forma en que las familias asignan sus escasos recursos, la familia tiende a tener mejores resultados de salud. Y así, una ley centrada en la igualdad de género, que puede parecer no tener relación con la sanidad, puede ser en realidad un instrumento eficaz para favorecer la salud pública mediante cambios en las opciones de los hogares.

Estas conclusiones provienen de métodos más desarrollados para medir las relaciones de poder dentro de los hogares – un prerrequisito necesario para evaluar directamente el alcance de la desigualdad dentro de los hogares – y llevar a cabo evaluaciones de programas para aprender qué tipo de políticas marcan la diferencia de forma directa.

Por ejemplo, Rosella Calvi mide la proporción de los recursos familiares sobre los que las mujeres tienen control y cómo los cambios en las leyes de herencia de la India afectan a ese porcentaje. Derechos a la herencia más igualitarios proporcionan a las mujeres más control sobre los recursos, incrementando la igualdad en el hogar. Este cambio es responsable en parte del aumento de la esperanza de vida de las mujeres en la India durante los últimos 40 años. Fomentar la igualdad de género en las leyes de herencia – una política aparentemente ajena a la sanidad – ha llevado a una gran mejora en la salud de mujeres y niñas.

 

Encontramos efectos similares en nuestro propio trabajo. Documentamos cómo una transferencia de efectivo mensual dirigida a madres puede incrementar su poder de negociación en la familia – y cómo ese empoderamiento puede llevar a mejores resultados en materia de nutrición y sanidad para todos los miembros de la familia. Por ejemplo, el programa de empoderamiento de mujeres creado por el famoso programa mexicano de transferencias de efectivo, Progresa/Oportunidades/Prospera, el cual mejoró los logros nutricionales de toda la familia. Una transferencia de efectivo similar podría reducir la incidencia de malaria en Malawi de forma sustancial apoyando el papel de las mujeres en su búsqueda de opciones saludables para sus familias.

Otras políticas que se centran en la igualdad de género tienen efectos similares. Por ejemplo, aumentar el porcentaje de mujeres que trabajan en las fuerzas de policía alienta a las mujeres a denunciar el abuso doméstico y, por lo tanto, puede disminuir su probabilidad. Esto, a su vez, puede fortalecer las posiciones de negociación de las mujeres en la familia, produciendo mejoras en la salud de los miembros del hogar en varias dimensiones. Otro ejemplo de política es la igualdad en la legislación sobre el divorcio.

En el contexto de la pandemia del Covid-19, muchas decisiones que enfrentan las familias en todo el mundo podrían afectar su riesgo de infección. Algunos ejemplos decisivos incluyen si los progenitores deben trabajar o si los niños deben asistir a la escuela y qué tipo de medidas de prevención sanitaria seguir. El distanciamiento social tiene externalidades positivas en materia de salud para todos los miembros de la familia y también es un bien público, en casa y en la comunidad. Como tal, cabría esperar en mayor medida familias más igualitarias en la autodistancia y que no contraigan Covid-19 con frecuencia.

Los decisores políticos que dan respuesta al Covid-19 deben considerar dos cuestiones críticas:

Primero, ¿debería haber políticas específicas para promover la igualdad de género durante períodos de estancias en casa y, podrían posteriormente conducir a tasas de infección más bajas? Las pandemias pueden agravar los malos tratos en el hogar de muchas formas y las políticas para promover la detección de la violencia en todos los chequeos médicos pueden ser sumamente valiosas.

Por ejemplo, el gobierno australiano incrementó recientemente la financiación para programas de lucha contra los malos tratos en el hogar y fomento de la salud mental en cientos de millones de dólares. Estos programas pueden incrementar el poder de negociación de la mujer en la familia y, por lo tanto, puede dar como resultado una reducción del total de los índices de infección.

Segundo, ¿deberían las políticas orientarse más hacia las mujeres de forma que tengan efectos tanto de empoderamiento como sobre los ingresos? El enfoque de género puede incrementar la efectividad de un programa.

Por ejemplo, transferencias de efectivo, como el pago de estímulo de 1,200 $ que está siendo enviado a americanos por debajo de un cierto nivel de ingresos, podrían haber sido dirigidas a mujeres. El gobierno español anunció recientemente  la implantación de un programa de ingreso básico universal (IBU) y que es probable que se incorpore de forma permanente a sus servicios gubernamentales. Las transferencias de efectivo permanentes centradas explícitamente en la igualdad de género tienen más probabilidades de ser más efectivas. Añadiendo un efecto de empoderamiento al efecto sobre la renta se contribuye al objetivo principal de la recuperación económica y puede mejorar la salud, la nutrición, la educación y otros resultados fundamentales para el bienestar del menor y la familia.

En resumen, los programas de salud pública pueden ser mejorados a través de iniciativas que promueven la igualdad de género. La crisis del Covid-19 brinda una gran oportunidad. El público general y las élites gobernantes en muchos países, incluyendo Estados Unidos, aceptan temporalmente cambios a gran escala en los servicios gubernamentales. La incorporación de medidas para la promoción de la igualdad de género en las respuestas al Covid-19 pueden tener beneficios importantes y duraderos para las familias y las comunidades en todo el mundo.

 

Autores:

Matthew Klein es economista del desarrollo centrado en estudios de género y familias.

Brad Barham es profesor del Departamento de Economía Agrícola y Aplicada en la Universidad de Wisconsin-Madison.