Relaciones interculturales exitosas: ¿cómo vamos a vivir todos juntos?

¿Cuál es la  clave para lograr relaciones interculturales más positivas? Basándose en la evidencia de investigación de 17 sociedades compuestas de culturas plurales, esta columna recomienda el desarrollo de políticas y programas que brinden un espacio cultural para todos los grupos. Políticas que hagan sentir, a los miembros de las diferentes culturas, que tienen un lugar seguro en la sociedad; que ofrezcan oportunidades para el compromiso intercultural y alienten la convivencia y el mantenimiento de múltiples identidades.

Probablemente, en el mundo contemporáneo, no exista un desafío más importante para lograr la estabilidad social y la cohesión que la gestión de las relaciones al interior de sociedades plurales.

Estos objetivos son importantes porque apuntalan la aceptación mutua y la confianza entre los grupos culturales. Su éxito depende de muchos factores, incluida una comprensión basada en la investigación de las características históricas, políticas, económicas, religiosas y psicológicas de diferentes grupos en contacto.

Hoy, un número sin precedentes de personas y grupos viven fuera de sus países de origen; son refugiados o inmigrantes. Estos recién llegados se suman a las diversas poblaciones que se han establecido en estas sociedades durante generaciones anteriores. La pregunta que todos enfrentamos es: “¿Cómo vamos a vivir todos juntos?”

Esta no es una pregunta nueva, pero se ha vuelto cada vez más relevante. Formo parte de un equipo de investigadores internacionales que examinan tres hipótesis psicológicas sobre las relaciones interculturales en 17 sociedades plurales: Australia, Azerbaiyán, Canadá, Estonia, Finlandia, Alemania, Grecia, Hong Kong, India, Italia, Letonia, Malta, Noruega, Portugal, Rusia, España y Suiza.

Las tres hipótesis son las siguientes:

  • La hipótesis del multiculturalismo: que la confianza en la propia identidad conducirá a la aceptación de los demás y a la reducción de la discriminación contra los demás.
  • La hipótesis del contacto: el contacto intercultural generalmente promoverá la aceptación mutua.
  • La hipótesis de la integración: que cuando las personas se involucran e identifican con sus culturas tradicionales y otros grupos en la sociedad en general, alcanzarán un mayor nivel de bienestar psicológico y social.

El objetivo principal del proyecto es evaluar estas tres hipótesis en todas las sociedades para identificar algunos principios psicológicos básicos que pueden ser la base de las relaciones interculturales exitosas. El objetivo es emplear los hallazgos para proponer políticas y programas que mejorarán la calidad de las relaciones interculturales a nivel mundial.   

Hemos utilizado una herramienta de investigación para examinar las características personales y grupales, incluidas las identidades culturales, étnicas y nacionales; sentimientos de seguridad cultural, económica y personal; preferencias por diversas estrategias de aculturación, como integración, asimilación, separación y marginación; contacto con otros grupos culturales; tolerancia, prejuicio y experiencia de discriminación; y bienestar, tanto psicológico como sociocultural.

Hemos consultado a inmigrantes, refugiados, trabajadores migrantes, estudiantes internacionales y grupos etnoculturales (minorías nacionales), así como a miembros de los grupos dominantes en cada una de las 17 sociedades.

Encontramos evidencia para cada una de estas tres hipótesis en aproximadamente el 80% de los  participantes. También identificamos factores importantes asociados con cada hipótesis.

En primer  lugar, con el principio del multiculturalismo, está claro que tener confianza y sentirse seguro sobre el lugar de uno en la sociedad conduce a actitudes mutuas más positivas. Por el contrario, cuando las personas  se sienten  amenazadas o experimentan discriminación, es probable que haya hostilidad.

En segundo lugar, con el principio de contacto, participar en relaciones interculturales y compartir experiencias culturales conduce a una consideración mutua más positiva. Por el contrario, cuando existe  una exclusión social que limita o impide el contacto intercultural, es probable que se desarrollen relaciones negativas.   

En tercer lugar, con el principio de integración, usar la estrategia de identificar e involucrarse con ambas o muchas culturas, está asociado con un mejor bienestar psicológico, una mayor satisfacción con la vida, la salud menta y una mejor competencia sociocultural en comparación respecto a cuando se adoptan otras estrategias como la asimilación, la separación o la migración.  

Las implicaciones de estos hallazgos para el desarrollo de políticas y programas son claras. Para lograr relaciones interculturales más positivas dentro de nuestras sociedades, los gobiernos deben:

  • Proporcionar espacios culturales para que todos los grupos y sus miembros se sientan seguros en su lugar en la sociedad;
  • Ofrecer oportunidades para el contacto y el compromiso intercultural; y
  • Fomentar el mantenimiento de múltiples identidades y formas de convivencia en sociedades plurales.

 

Autor:

JOHN W. BERRY (Doctorado de la Universidad de Edimburgo) es Profesor Emérito de Psicología en Queen's University, Canadá, y Profesor de Investigación de la Universidad Nacional de Investigación, Escuela de Economía, Moscú, Rusia.