‘El etiquetado’ puede mejorar los resultados de los programas de transferencias en efectivo: evidencia de Kenia

Alentar a los hogares pobres a incrementar su demanda de servicios sanitarios y educación es un objetivo clave de la política de desarrollo, produciendo un aumento del uso transferencias monetarias condicionadas. Pero implementar y aplicar las condiciones de estos programas resulta complicado tanto para los administradores como para las familias. Esta columna presenta pruebas sorprendentes en Kenia con respecto a que resultados similares pueden ser obtenidos vía “etiquetado” de programas de transferencia de dinero en efectivo, los cuales proporcionan directrices para el gasto de las familias, pero no implican supervisión o imposición.

Las transferencias en efectivo se configuran como una de las modalidades más populares de intervención humanitaria destinadas a reducir la pobreza. Los programas de transferencias monetarias condicionadas (TMC) se encuentran operando en más de una quinta parte de todos los países, pero los programas de transferencias de efectivo incondicionales (TEI) también están proliferando rápidamente, figurando en la actualidad, entre los mayores programas de transferencias de efectivo. La implementación y ejecución de sus condiciones requieren de una infraestructura substancial y capacidad administrativa y, los costos directos de cumplir con las condiciones pueden ser pesado para las familias.

Por estos y motivos relacionados, la implementación de los programas de transferencias de efectivo incondicionales se ha generalizado más en países con renta muy baja. También estamos observando la introducción de programas de transferencia de efectivo “etiquetado” (TEE), en los que se comunican las directrices de gasto de la transferencia, pero no se supervisa ni se aplican.

Los TMC difieren en la implementación de sus tipos de condicionamiento en “duros” versus “blandos”: varían por el grado de supervisión o la probabilidad de multas u otras sanciones que se imponen por incumplimiento de las condiciones. Un TEE se sitúa en un punto continuo entre los programas TMC y TEI. Esto plantea la cuestión de si el “estímulo” o “directriz” que proporciona un TEE para llevar a cabo los usos previstos respecto a la transferencia de efectivo es suficiente para alcanzar los resultados deseados del programa (a diferencia de las responsabilidades monetarias que se aplican en los programas de transferencias monetarias condicionadas para garantizar su cumplimiento).

En nuestra investigación, aprovechamos una oportunidad única para comparar los efectos de un TMC que impuso sanciones monetarias por incumpliento de las condiciones del programa con una rama TEE del mismo programa de transferencia de efectivo, que solo preveía directrices para uso de transferencias de efectivo.

Llevamos a cabo este análisis en el contexto del Programa de Transferencia de Efectivo para Huérfanos y Niños Vulnerables (TE-HNV) de Kenia, un TEE distinto en su asignación aleatoria de condiciones con sanciones en lugares que fueron seleccionados al azar para recibir transferencias de efectivo.

Las condiciones del TE-HNV incluyen visitas regulares a centros de salud para inmunizaciones, seguimiento del crecimiento y suplementos nutritivos, matriculación y asistencia a la escuela y, participación en sesiones de “sensibilización” impartidas por cuidadores. En este sentido, estamos interesados en los efectos del programa en la salud de los niños (esto es, vacunaciones y suplementos de vitamina A que son recibidos) y ausencias a la escuela, así como en el consumo de los hogares.

Observamos que el etiquetado de transferencias de efectivo implica creencias y percepciones similares de las reglas de programa y expectativas entre los hogares en el programa TMC y los de ramas TEE. La única excepción es que los hogares en programas TMC son más propensos a creer que serían penalizados con una multa por no cumplir con las reglas del programa.

Por esta razón, esperamos que la asignación al programa de la rama TMC afectaría sobre todo a los resultados del programa de forma diferenciada debido a una mayor probabilidad de ser multado. De hecho, aproximadamente un tercio de los hogares asignados a la rama TMC del programa en el marco del TE-HNV reciben una multa a los dos años de haberse iniciado el mismo.

Como en un estudio experimental previo que conocimos al comparar un TMC con un TEE (en el programa Tayssir en Marruecos), no encontramos evidencias de que los hogares en programas TMC experimentaran resultados diferentes, de media, a los hogares en TEE. Incluso ante transferencias de efectivo de mayor importe en el TE-HNV que en el programa Tayssir, junto con una mayor probabilidad de ser penalizados por incumplimiento, los hogares no son más propensos a cumplir con las condiciones que aquellos que únicamente reciben directrices o son etiquetados con la transferencia.

Pero cuando examinamos cómo los efectos de la asignación a los programas TMC (relativos a los TEE) varía midiendo la riqueza de los hogares al inicio del programa, encontramos que los hogares más pobres en los programas TMC presentan consumo no alimentario significativamente más bajo que los hogares más pobres en los TEE. Parece que los hogares muy pobres, que se ven desproporcionadamente afectados por multas en la rama de los programas TMC, responden a esta pérdida de recursos en efectivo reduciendo el consumo probablemente menos esencial.

En general, nuestras conclusiones implican que en el programa TE-HNV en Kenia, imponer condiciones a los hogares (con un riesgo real de ser penalizados) no supuso avances en ninguno de los resultados de interés para los promotores del programa. Si acaso, parece como si recibir transferencias en efectivo con condiciones en lugar de etiquetar el gasto sirve únicamente para reducir el consumo no alimentario entre los hogares más pobres – un efecto no intencionado y regresivo de la política.

A la luz de los costos no triviales que resultan de implementar e imponer condiciones en los programas de transferencias de efectivo, creemos que esto cuestiona la prevalencia del condicionamiento y sugiere que se debería implementar y experimentar más con etiquetado en los programas de transferencias de efectivo.

 

Autores:

Carolyn J. Heinrich es Profesora Patricia y Rodes Hart de Política Pública, Educación y Economía en la Facultad de Educación y Desarrollo Humano de Peabody, Departamento de Liderazgo, Políticas y Organizaciones y la Facultad de Artes y Ciencias, Departamento de Economía, Universidad de Vanderbilt.

Matthew T. Knowles es estudiante de doctorado en el Departamento de Economía de la Universidad de Vanderbilt.