La agricultura de África: hora de la transformación

El África subsahariana tiene una enorme oportunidad de cultivar más alimentos usando agricultura sostenible. En este ensayo se explica que, de usarse este método, se creará riqueza para los agricultores al ampliar los mercados y el comercio, se beneficiará a los consumidores con precios bajos, mejor calidad y alimentos más diversos. África debería tomar la iniciativa para comenzar una nueva “Revolución Verde”, hecha en África.

El África subsahariana está en el umbral de una oportunidad agrícola transformadora, gracias a su abundante patrimonio de tierras y recursos hídricos, además de su enorme y creciente fuerza laboral. ¿Cuál es la clave para cruzar ese umbral?

En este momento, un promedio del 24% de crecimiento de África viene de sus agricultores y cultivos. Agricultura y agronegocios juntos representan la mitad del PIB de África. El continente tiene casi la mitad de las tierras fértiles del mundo que aún no son cultivadas; alrededor de 202 millones de hectáreas de tierras cultivables no están protegidas ni forestadas y tienen una baja densidad poblacional.

Si bien algunas áreas del continente son hiperáridas, áridas o semiáridas, en general el uso de los abundantes recursos hídricos de África es muy bajo. Actualmente, el África subsahariana utiliza sólo del 2 al 3% de los recursos hídricos renovables, en comparación con el 5% que se utilizan a nivel mundial.

La cantidad de alimentos importados que se consumen en África es excesiva, lo cual reduce oportunidades a los productores locales y drena las escasas divisas. Los países subsaharianos, Si utilizan agricultura sostenible, tienen la oportunidad de cultivar más y más nutritivos alimentos para proveer a los africanos. Al ampliar los mercados y el comercio se beneficiarán los consumidores con alimentos más baratos y diversos al tiempo que los agricultores crearán mayores riquezas.

Los sectores africanos de la agricultura y los agronegocios deberían transformarse. Podrían ser dos de las principales oportunidades de crecimiento para los empresarios en el África emergente. Tailandia, por ejemplo, tiene menos del 10% de la población de África subsahariana pero exporta más alimentos que todos los países africanos juntos. Las exportaciones de alimentos de Brasil son un 150% más elevadas que las de África, a pesar de ser de que eran similares en los años ochenta del siglo pasado. La productividad de las granjas de los agricultores africanos es la más baja; el rendimiento de sus granos es apenas la mitad comparado con los agricultores asiáticos o latinoamericanos.

Sólo se podrán transformar los agronegocios si se involucra a todas las partes interesadas. Los gobiernos tienen que trabajar con los agricultores y los agronegocios para que puedan acceder a crédito de los bancos. Esto incrementará las inversiones en infraestructura, conectará las granjas con los mercados, llevará riego a las tierras secas, repensará las políticas que restringen el crecimiento y la competencia, fomentará el comercio regional y promoverá buenas políticas que liberen la creatividad y la innovación.

¿Qué es lo que no deja que África avance?

Para responder esta pregunta se tiene que prestar atención a las limitaciones vinculantes, las cuales no dejan que cierto sector alcance su potencial pleno. Un buen sistema de riego es elemental para incrementar y estabilizar la producción, reducir los riesgos y alcanzar una agricultura de mayor valor agregado. La subinversión en riego es una de las razones por las cuales la Revolución Verde, que transformó la agricultura en el trópico de Asia y América Latina, no tuvo efectos en África.

Los entornos de producción más heterogéneos, la capacidad de investigación inadecuada, la falta de tecnología, las políticas deficientes y las instituciones débiles, también desempeñaron un papel en este retraso. Pero el elemento de mayor peso fue la incapacidad de los agricultores de regar sus cultivos. No puede crecer nada sin agua.

Hay una enorme oportunidad para lograr un impacto transformador al llevar más riego a las tierras secas. Pero la oportunidad también trae una serie de desafíos.

Hay recursos hídricos, pero son limitados. La agricultura es el principal usuario de los recursos de agua dulce en el mundo: entre 80 y el 90% del agua dulce extraída se utiliza para regar cultivos y producir alimentos.

La agricultura además es un usuario ineficiente de agua. Al utilizar técnicas de riego modernas, incluidas el riego por goteo y el micro riego, será posible reducir el uso de agua de manera sostenible para producir cultivos alimenticios, enfrentar las amenazas del cambio climático y reducir la huella ambiental de la agricultura.

Mirando hacia el futuro

Para lograr que el África subsahariana logre su propia Revolución Verde se tendrá que trabajar simultáneamente en el aumento de la productividad, las conexiones en el mercado y el fomento de la resiliencia al cambio climático. Se necesitarán varias acciones paralelas:

  • Incrementar significativamente el crecimiento de la productividad agrícola.
  • Asegurar el uso de prácticas agrícolas más inteligentes respecto del clima.
  • Mejorar la igualdad de género e incrementar la productividad de las agricultoras.
  • Vincular a los agricultores con los mercados y fortalecer las cadenas de valor.
  • Dar acceso a los medios para iniciativas empresariales.
  • Fomentar la resiliencia de las personas y los ingresos.
  • Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos.
  • Promover la sostenibilidad ambiental.

Los gobiernos africanos, el sector privado y la comunidad internacional deberían aprovechar los siguientes años para forjar la siguiente generación de alianzas público-privadas, necesarias para la transformación de la agricultura y los agronegocios. África debería asumir el liderazgo para forjar una nueva Revolución Verde, hecha en África.

 

Autor:

Jamal Saghir es Docente de Práctica en el Instituto para el Estudio del Desarrollo de la Universidad McGill, Montreal, Canadá,  es Asesor Sénior del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), Washington, D.C. y fue Director y Asesor Regional Sénior del Grupo del Banco Mundial