Lecciones de una vida en la política alimentaria

¿Cuál es la mejor manera de cumplir con la promesa de la política alimentaria de erradicar el hambre y garantizar la seguridad alimentaria y nutricional para todos a la vez que protegemos nuestro medio ambiente y el planeta? En esta columna, el Director General saliente del Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IIIPA) expone algunas lecciones aprendidas de sus experiencias.

Desde mis comienzos en el ámbito de la política alimentaria a finales de la década de 1970, el panorama de la política agroalimentaria ha cambiado de muchas maneras. Desde la década de 1970 hasta la de los años 1990, la investigación y la política se centraron en el fomento de la producción de cereales básicos para abastecer la demanda de una población creciente. Una devastadora escasez de alimentos en China, India y Etiopía, entre otros lugares, se encontraba detrás de esta exigencia.

En el año 2000, la comunidad para el desarrollo se centró en el objetivo más amplio que suponen los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), cuyo fin era combatir una multitud de problemas de desarrollo de una vez, incluyendo la meta de reducir a la mitad la pobreza y el hambre para el 2015. Mi investigación en IIIPA ponía su foco de atención fundamentalmente en torno a la idea de cómo podrían los gobiernos priorizar las inversiones de forma que les permitiesen alcanzar los ODM referidos a la reducción de la pobreza y el hambre.

En la década de los años 2000 y 2010, nos hemos enfrentado a subidas del precio de los alimentos, fenómenos meteorológicos extremos y otros retos para la arquitectura del sistema alimentario global. A medida que se acercaba la fecha final de 2015 de los ODM, buena parte del discurso político se centró en la formulación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Al mismo tiempo, la comunidad del desarrollo prestó una nueva atención a la igualdad de género, a la nutrición, a la urbanización y al cambio climático, todos ellos estrechamente vinculados a la seguridad alimentaria.

Muchos de nosotros reconocimos la necesidad de un enfoque que integrara estas cuestiones. Y desde 2017, las actitudes contra la globalización han aumentado, con implicaciones de amplio alcance para el comercio, las inversiones, la migración, el cambio climático, la gobernanza mundial y más. Este es el entorno cambiante en el que IIIPA y sus socios en todo el mundo deben marcar el camino a seguir.

Comenzar con el contexto local

En este entorno complejo, ha quedado muy clara una lección: la política alimentaria efectiva debe ser específica para el entorno político, económico, geográfico, social y cultural de donde se desarrolle. Gran parte del poder para mejorar la seguridad alimentaria y nutricional procede de las políticas nacionales y locales y, para marcar la diferencia, IIIPA debe estar sobre el terreno, donde los países encaran retos y buscan soluciones a diario.

Mejorar el acceso a mercados eficientes

Basándose en el contexto local, los mercados eficientes para insumos y productos agrícolas a nivel local, regional, nacional y global, así como el acceso a esos mercados resultan fundamentales para el crecimiento y el desarrollo, así como para alcanzar la seguridad alimentaria y nutricional en un mundo cada vez más globalizado. Sin embargo, los esfuerzos de los países en desarrollo se han visto a menudo obstaculizados por políticas ineficaces, instituciones débiles e infraestructuras deficientes.

La inestabilidad en el precio de los alimentos también supone una fuente importante de riesgo para los países en desarrollo, tal como lo es en su caso la estrecha vinculación existente entre la volatilidad de los precios de los alimentos y la dimensión de la estabilidad de la seguridad alimentaria. Esto se observó especialmente durante la crisis de los precios de los alimentos de 2007/2008. Como respuesta a la crisis, IIIPA creó el “sistema de alerta temprana de variabilidad excesiva del precio de los alimentos” para proporcionar información oportuna sobre niveles de volatilidad, esencial para que los decisores políticos desarrollen planes de contingencia de ámbito nacional.

Trabajar en alianzas

La complejidad e interdependencia de los sistemas agroalimentarios a nivel global lleva a que trabajar por separado ya no sea una opción. Hemos oído hablar mucho en los últimos años sobre la importancia de eliminar nuestros silos, una labor que plantea nuevas dificultades y promete beneficios nuevos.

En IIIPA, puedo ver los resultados de nuestras crecientes y extensas colaboraciones con organizaciones externas e individuos. En el pasado nos encontramos a menudo a nosotros mismos en una relación de competencia con organizaciones como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación y el Programa Mundial de Alimentos. Ahora nos consideramos colaboradores de estas instituciones.

También ha sido un gran placer trabajar con diferentes tipos de instituciones, como empresas privadas, grupos de la sociedad civil y socios de los países en desarrollo. Estas colaboraciones ayudan a incrementar la calidad de nuestro trabajo, aumentan la capacidad de los países en desarrollo y producen un mayor impacto.

Los alimentos por sí solos no son suficientes

Hemos aprendido otra lección vital desde los días en los que la investigación agrícola y la política alimentaria se centraban en producir tanto arroz, trigo y maíz como fuese posible. La investigación nutricional ha demostrado que el desarrollo infantil saludable depende no sólo de ingerir calorías suficientes, sino también de dietas de elevada calidad que contengan vitaminas y minerales esenciales, un ambiente sano y buena atención a los cuidadores.

Este reconocimiento – que refleja mi propia experiencia como un niño que creció desnutrido en China – ha cambiado de forma esencial el trabajo de IIIPA. Evidentemente, la nutrición también afecta a la salud y el bienestar de las personas durante todo su ciclo de vida. IIIPA ha contribuido a abrir el discurso sobre cómo avanzar hacia un enfoque integrado en agricultura, nutrición y salud. Hemos integrado la nutrición en todos los programas de investigación de IIIPA, incluyendo el comercio, la producción, la comercialización y el medio ambiente. Y nuestra labor ha impulsado el apoyo de los donantes a una gran cantidad de trabajo sobre nutrición.

Uso de un sistema de objetivos alimentarios

A medida que entendemos mejor nuestro mundo complejo e interconectado, también comprendemos que nuestro trabajo debe guiarse cada vez más teniendo en cuenta no a sectores y elementos específicos, sino a los sistemas alimentarios completos. Necesitaremos ir más allá de las formas tradicionales de pensar los sistemas alimentarios e invertir más en nuevas áreas de investigación, en cómo hacer más inclusivas las industrias de la alimentación y, en propiciar tanto el fomento de dietas saludables como la producción y distribución sostenibles.

Un objetivo del sistema alimentario a veces plantea concesiones, pero queremos minimizarlas y fomentar soluciones beneficiosas para todos. Nuestro objetivo no debe ser sólo un sistema agrícola productivo, sino más bien un sistema agroalimentario saludable y sostenible que pueda responder a las necesidades de un mundo en proceso de urbanización amenazado por los conflictos y el cambio climático.

Oportunidades de crecimiento y prioridades de futuro

He observado de primera mano cómo el poder transformador de las reformas de la política alimentaria puede salvar vidas y mejorar el bienestar de millones. Así es como sé que IIIPA y sus socios en todo el mundo pueden apoyarse en las lecciones del pasado y en un espíritu innovador para lograr en el futuro un mundo en el que el hambre y la malnutrición sean sólo un recuerdo.

 

Autor:

Shenggen Fan es Profesor Principal de la Universidad de Agricultura de China y ex director general del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias.

 

Una versión más larga de este artículo se publicó originalmente en el Journal Global Food Security, Volumen 22, septiembre de 2019, páginas 33-36.