• 26 Oct 20
  • Posted by Haenni, Simon , Lichand, Guilherme

Tradiciones que causan daño a los niños: ¿qué se debería hacer?

En muchos países, aún persisten tradiciones locales que causan daño a los niños. Esta columna utiliza el matrimonio infantil como un ejemplo destacado para exponer los resultados de investigación sobre este complejo asunto, incluyendo la dificultad que supone cambiar normas sociales para poner fin a unas prácticas tan perjudiciales. Los autores describen una intervención en Malawi que evidencia resultados prometedores.

En muchos países, siguen existiendo tradiciones locales que perjudican a los niños. Ejemplos destacados incluyen el matrimonio infantil, la mutilación genital femenina y rituales de iniciación a la adolescencia. Esta columna se centra en el matrimonio infantil para examinar las razones de la persistencia de las tradiciones y describe intervenciones que pueden ayudar a poner fin a tales prácticas.

Según un reciente informe de UNICEF, más de 650 millones de mujeres actualmente vivas contrajeron matrimonio antes de alcanzar la edad de 18 años. A pesar de la rápida disminución de las tasas de matrimonio infantil que se ha venido produciendo en muchas partes del mundo durante la década pasada, ninguna región progresa adecuadamente para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible de eliminar el matrimonio infantil en 2030. Además, en países como Malawi, las tasas de matrimonio infantil se han mantenido estables en torno al 40% durante más de 30 años (ver Figura 1).

Figura 1: Porcentaje de mujeres casadas antes de los 18 años en Malawi (entre las que se han casado alguna vez)

El matrimonio infantil viola varios derechos humanos debido a que puede comprometer gravemente el desarrollo de los niños. La investigación demuestra que el matrimonio temprano dificulta la educación, ligado a la maternidad precoz y a complicaciones durante el embarazo y el parto y, que puede vincularse al aislamiento social. En respuesta a esas consecuencias, muchos gobiernos, organizaciones multilaterales y ONGs han unido esfuerzos para luchar contra esta práctica.

Investigaciones recientes han identificado un gran número de factores económicos detrás de los matrimonios infantiles: sobre todo, los incentivos del mercado del matrimonio y la extrema pobreza. Dependiendo de las tradiciones locales sobre el precio de la novia, en las que la familia del novio paga en efectivo o en especie a la familia de la novia como parte de las negociaciones del matrimonio, la última puede tener incentivos para invertir más en la educación de sus hijas y retrasar los matrimonios.

Asimismo, se ha demostrado que la pobreza es un factor determinante del matrimonio temprano en presencia de los precios de la novia, puesto que las convulsiones económicas llevan a las familias a “vender hijas”. Dicho esto, mientras que las condiciones económicas en los países en desarrollo han mejorado considerablemente durante las últimas décadas, las tradiciones que dañan a los niños, como el matrimonio infantil, han persistido intensamente.

Otra visión sobre la persistencia del matrimonio infantil se basa en su análisis desde la perspectiva de las expectativas sociales: ¿cómo te sentirías si fueras el único que no se adecúa a lo que todo el mundo espera que hagas? ¿Cambiaría tu respuesta si en tu comunidad fuera esencial confiar en el apoyo de otros para tu subsistencia?

Matrimonio infantil como norma social

Las normas sociales pueden entenderse como prácticas tradicionales arraigadas en el tiempo: normas de conducta claras a las que se espera se ajusten los miembros de la comunidad y, cuando no se adecúan, se prevé que sufran sanciones sociales. Estas sanciones pueden adoptar varias formas: desde la presión de grupo hasta la humillación pública y la exclusión social. Pueden ocasionar que los sancionados sean percibidos como excluidos sociales.

En un estudio reciente, demostramos que los padres malawianos consideran que incumplir las normas sociales locales sobre matrimonio infantil puede perjudicar su imagen social. En aldeas con alta prevalencia de matrimonio infantil, los padres que no casan a sus hijas menores de edad son percibidos como menos altruistas, menos recíprocos y menos fiables – al contrario de lo que sucede en aldeas en las que el matrimonio infantil es inusual.

Sustituir las expectativas sociales

Respetar las tradiciones, sin embargo, no es el único determinante de la imagen social en Malawi. La Figura 2 evidencia los factores que más influyen en la propia imagen social en el país. Mientras el 40% de los encuestados señalan el hecho de seguir las tradiciones como un factor clave de la imagen social, un porcentaje aún mayor reconoce que ayudar a los demás contribuye positivamente a la misma.

Figura 2: Principales factores determinantes de la imagen social en Malawi

¿Podría contribuir el último a sustituir al primero? Esa es la pregunta que analizamos.

Promover conductas alternativas entre sociedades tradicionales es una tarea complicada. Junto a más de 400 jefes locales de aldeas, creamos campañas de donación pública en algunos de esos lugares. Las campañas de donación tienen el propósito de ayudar a los demas de forma más fácil y visible: en esas aldeas, las familias podrían donar públicamente dos kilogramos de maíz para colaborar con los hogares más pobres de sus respectivas aldeas.

La mitad de las aldeas participantes fueron asignadas de forma aleatoria a dichas campañas, mientras que la otra mitad fue utilizada como grupo de control para comprender los efectos causales de los indicadores de imagen social alternativos sobre las percepciones y conductas de los lugareños.

Las campañas de donación pública fueron un gran éxito. Como promedio, las campañas recogieron 50 kilogramos de maíz en tan sólo cinco semanas. Incluso 16 meses después de la introducción de las campañas de donación pública, las donaciones eran aún mucho más frecuentes en aquellas aldeas y las familias contribuyentes eran percibidas de forma más positiva que otras.

Y lo que es más importante, después de 16 meses, en las aldeas asignadas de forma aleatoria a las campañas de donación pública en las que el matrimonio infantil tenía una alta prevalencia al inicio, aquellos que no estaban dispuestos a casar a sus hijas menores edad dejaron de ser percibidos como menos ‘socialmente aceptables’ que aquellos que se ajustaban a la norma local. Esto contrasta fuertemente con las aldeas de control, en las que no había variado la pauta original.

Nuevo indicador, diferentes comportamientos

A continuación comparamos las tasas de matrimonio de las niñas que no estaban casadas al inicio del estudio en las aldeas asignadas a campañas de donación pública y en las del grupo de control. En línea con la desaparición de los incentivos de imagen social, después de 16 meses, las niñas en aldeas con campañas de donación pública tenían un 30% menos de probabilidades de contraer matrimonio. Había disminuciones similares en embarazos precoces y abandono escolar – a menudo asociados a matrimonios tempranos – e incluso en otras tradiciones nocivas para los niños y que prevalecen en algunas partes de Malawi, como los rituales de iniciación sexual.

Conclusiones

Nuestro estudio prueba que las cuestiones de imagen social son un factor de peso tras la persistencia de las tradiciones que causan daño a los niños. Ese mismo mecanismo se puede utilizar para sustituir las expectativas sociales y llevar rápidamente a que antiguos partidarios renuncien a dichas prácticas.

Los resultados sugieren que los mecanismos de señalización social tienen un gran potencial de desalentar tradiciones problemáticas, como el matrimonio infantil, incrementando simultáneamente conductas positivas. A pesar de que puede ser complicado implementar este tipo de intervenciones, los programas participativos auspiciados por las propias comunidades pueden proporcionar un buen punto de partida para iniciar el cambio conductual.

Aunque no existen datos que indiquen el deterioro del capital social en las aldeas como resultado de la intervención o que los lugareños se volvieran menos serviciales los unos con los otros al margen de la campana de donación pública, las normas de ingeniería social también podrían llevar a efectos secundarios no deseados manipulando incentivos para construir imagen social de diversas maneras.

 

Autores:

Simon Haenni es Investigador Postdoctoral en el Departamento de Economía de la Universidad de Zurich. Sus áreas de investigación se centran principalmente en el desarrollo y transmisión de conductas socialmente aceptables y normas sociales.

Guilherme Lichand es Profesor Adjunto de Economía del Bienestar Infantil y Desarrollo en la Universidad de Zurich. Sus investigaciones se centran especialmente en Economía del Desarrollo Conductual.